lunes, 10 de agosto de 2026

Reflexiones sobre Beethoven

       
Concierto del Festival Internacional de Santander 11-8-26
 
Grigory Sokolov, piano
 
Beethoven Sonata para piano n. 4 en mi bemol mayor, op. 7
Bagatelas, op. 126
Schubert, Sonata para piano n. 21, en si bemol mayor, D. 960

Según Héctor Berlioz (1803-1869), maravilloso compositor y teórico francés, Beethoven es el “centinela avanzado de la civilización musical”. Podríamos justificar esta verdad con múltiples razones, pero no vamos a hacerlo. Queremos que sean ustedes los que lleguen a esa conclusión tras escuchar el concierto de hoy, que nos ofrecerá el mítico pianista Grigory Sokolov en el marco del 75 Festival Internacional de Santander. 
 
(Por cierto, no dejen de escuchar a Berlioz…)
 
Beethoven consigue, en 1792, mudarse a Viena desde su Bonn natal, gracias a lo que podríamos llamar, una beca. Tenía el beneplácito de Maximiliano, el arzobispo de Colonia, y de “padrino” al conde Waldstein (al que, por cierto, le dedicará, unos años después, su sonata n. 21 en do mayor op. 53. ¡Escucha recomendada!)
 
¿Por qué Viena? La historia de la música, en su amplio recorrido, ha tenido varios polos cruciales en lo que se marcó un antes y un después. A finales del XVIII y principios del XIX, Viena era uno de esos grandes polos culturales. Haydn y Mozart, Clementi (escuchen sus Sonatas para piano…una maravilla…) o Dussek, entre otros, andaban por ahí, configurando y perfeccionando la nueva música. Cuando nuestro veinteañero Beethoven llega, Mozart acaba de morir, por lo que la ciudad y la música tienen un trono vacío. Un trono que todos esperan que llene el recién llegado. 
 
Beethoven, en estos años, se empapará de ese estilo que se acabará llamando Clasicismo y cuyas ideas y estética podremos ver de manera explícita en las obras de este concierto. ¿En qué consiste este Clasicismo?
 
Recordemos la época en la que nos situamos: revolución francesa, aparición del héroe Napoleón Bonaparte, que defenderá la nueva república, para después traicionarla con su Imperio. Racionalismo filosófico, objetividad, las ideas de la Ilustración. La estética musical presenta todo esto a través de la limpieza de lo que consideran superfluo, claridad ante todo. Estructuras simétricas, sencillas, con unos esquemas casi fijos, con sus repeticiones, temas obligados, relaciones armónicas y equilibrio. No olvidemos tampoco la Revolución industrial, que permite el perfeccionamiento de los instrumentos musicales y la aparición de otros nuevos. Hay que tener muy en cuenta que las mejoras que sufrirá el pianoforte primigenio en estos años son cruciales para definir el estilo pianísticos de esta época y, concretamente, el de Beethoven.
 
Podríamos resumirlo diciendo que se estaba intentando reaccionar a lo que había sido la música barroca y rococó, llena de notas, contrapunto, horror vacui musical, adornos…Ahora, como veremos, la melodía tiene un grandísimo peso y ya no se presta tanta atención a las diferentes voces que se engarzan en una intrincada polifonía (como ocurre en las fugas de Bach). Una melodía que representa la voz del hombre, ese nuevo hombre que está surgiendo tras la pólvora de las revoluciones. 
 
Así, en esta primea época vienesa, nuestro compositor se centrará en  los géneros que estaban en pleno desarrollo, como son la sonata, la sinfonía y el cuarteto de cuerdas. Por lo que respecta a la primera, se decantará por un modelo tipo sinfonía, es decir, cuatro movimientos, siguiendo el esquema rápido-lento-scherzo-rápido, exactamente como está estructurada la sonata que escucharemos. 
 
Importante destacar también que, el propio Beethoven sentía muy dentro las ideas de libertar, fraternidad y altruismo. Esa idea del optimismo racionalista, de que, al final, esta nueva manera de ver el mundo, este “progresar” nos llevaría a ser mejores. De ahí que sus obras, y esta no es una excepción, tienen siempre ese trasfondo positivo. Incluso en el Lento de la sonata de hoy. Escúchenlo con atención y verán el canto de libertad de un hombre atormentado pero, en definitiva, ilustrado. Por otro lado, no podemos olvidar que estamos en época de revoluciones y cambios. La sonata se terminará en 1797, y ese mundo lleno de contrastes y cambios entre el mundo viejo y el nuevo se percibe claramente en las obras de Beethoven. Si se fijan, verán cómo se utilizan las dinámicas para marcar estos cambios. Pasajes muy fuertes se interrumpen de manera súbita o incluso abrupta, por otros delicados y líricos, para volver de nuevo a la tempestad. Eso también es Beethoven, sobre todo Beethoven. Todo ello aderezado con un poco de idealismo alemán, de esa parte metafísica del arte musical, que puede expresar lo que no se puede decir con palabras.
 
Esto, a grandes rasgos, es el Clasicismo, una música que, como dirá el propio Haydn, “se entiende en todo el mundo”: claridad, belleza, equilibrio, sencillez y algo de trascendencia, condensado en un magnífico portento de la composición como es esta sonata n. 4 op. 7. No es casualidad que el propio compositor la llamara Grande sonata per il clavicémbalo o il pianoforte (recuerden la revolución industrial). No se equivocaba, ¿no creen?
 
Y terminamos como empezamos, con el amigo Berlioz: “las grandes sonatas de Beethoven servirán de escala métrica para medir el desenvolvimiento de nuestra inteligencia musical”. 
 
Buen concierto

 

4 comentarios:

  1. Maravilloso comentario🙏🏼Miré estudiar la carrera a distancia hace 1 año y no la hay.Tengo q irme presencial a Valladolid.Amo Historia de la Música. GRACIAS Maestro Conti 😊

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  2. Magnífico cometario ,te sitúa perfectamente en la época y despierta curiosidad a quien no conozca la sonata .
    Que lo disfruten los que puedan ir.

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  3. Muchas gracias por leer. Ha ido a algún concierto del FIS? Reside en Santander? Gracias

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